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Amarillo: un cuento de Liliana Bodoc

  • Foto del escritor: Biblioteca Integral
    Biblioteca Integral
  • 30 may 2021
  • 2 Min. de lectura

"Estos cuentos surgieron de un juego que me hacía mi papá cuando era chica. Él inventaba versos de colores. Eran poemas cortitos que hablaban de un color sin nombrarlo. Por ejemplo: "Bajo el sol de mayo, la japonesita de leve quimono llora su gran cuita: comiendo tortilla se manchó con huevo". Ese era el amarillo, claro."

(Extraído de la entrevista a la autora realizada por Sandra Comino)



El cuento "Amarillo" está incluido en el libro Sucedió en colores de Liliana Bodoc, y se reproduce con autorización de la autora y los editores. Las ilustraciones que lo acompañan son de Matías Trillo.


Así comienza:


Ye-Lou fue emperador de un vasto territorio ubicado al este del mundo conocido. El suyo era un imperio dorado donde las porcelanas lucían tan suaves y pálidas como las mujeres, las mujeres caminaban gráciles bajo el sol, y el sol picaba como un grano de mostaza.
Este emperador, este Ye-Lou del que les hablo, tenía por costumbre dormir la siesta.
Las siestas, no importa en qué lugar sucedan, huelen a papeles envejecidos y zumban como abejas. Y bien..., Ye-Lou las olía, las escuchaba, y se dormía de pronto en cualquier sitio donde estuviese. La mayoría de las veces, el sueño lo atrapaba durante su almuerzo; de modo que el plato de arroz con azafrán quedaba a medio terminar.
Apenas el emperador empezaba a cabecear, su esposa le sugería que utilizara para su siesta la cama recubierta con escamas de oro. Su consejero le aconsejaba la cama torneada en bronce, y su médico le recetaba la cama tapizada con piel de leopardo. Pero Ye-Lou no escuchaba a nadie porque, fuese donde fuese, Ye-Lou ya estaba durmiendo y roncando.
Cuando los sirvientes del palacio oían los ronquidos, se apresuraban a cubrir con lienzos las ciento cincuenta y cinco jaulas donde penaban y trinaban quinientos cincuenta y tres canarios. Las cubrían para que todo fuese silencio durante la siesta del emperador.
Pero un día, las siestas del emperador dejaron de ser dulces y plácidas, y se pusieron agrias y difíciles. Como si dijésemos que las siestas de Ye-Lou pasaron de ser miel a ser limón.

Para leer el cuento completo hagan click en Amarillo y para leer la entrevista en Sandra Comino (ambos en revista Imaginaria).

Ilustración: Matías Trillo.

Si les interesa conocer el trabajo de Matías Trillo, pueden recorrer su blog https://trillomatias.blogspot.com/. ¡Está buenísimo!


📚📖📗 ¡Que disfruten la lectura y las ilustraciones! ☕🧉🥐



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