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Los lápices siguen escribiendo

  • Foto del escritor: Biblioteca Integral
    Biblioteca Integral
  • 16 sept 2021
  • 3 Min. de lectura

Si los lápices siguen escribiendo es porque las causas que impulsaron a aquellos pibes a la transgresión de no ser indiferentes y asumirse en la lucha por la belleza de una vida digna, son las que engendran el mundo actual.

Le agradecemos al profesor Armando Pacheco el texto que compartimos a continuación.


A 45 años de La Noche de los Lápices. Son 30mil


Mientras el fatalismo impregnado de sentido común declama  omnipotente que el único mundo posible es este decadente presente, la permanente juventud de los desaparecidos emerge como brisa fresca entre las ruinas del cinismo de las elites que mandan                   

                              

Entre ellos, el piberío de las secundarias.                                  

Eran los más chicos de la generación que desafió la ley de gravedad de injusticia y desigualdad que el poder instituye como mandato.


Como los y las estudiantes de tantas otras escuelas -el Nacional Vte. López, Nacional de San isidro, el Pellegrini, el BsAS, el Integral de Munro…- los pibes de la Plata nos legaron lo más preciado de sus vidas: sus historias de militancias que vuelven en cada primavera como documento de identidad imprescindible de compromiso y solidaridad con el otro.


En este sentido no es menor reflexionar que fueron demasiados años de repetir un relato histórico del boleto estudiantil que deconstruyó y vació la profunda dimensión revolucionaria de las conciencias de aquellos jóvenes. Es necesario señalar siempre que el recorrido de ese relato de victimidad inocente ha sido y sigue siendo funcional a la impunidad anclada en la teoría de los demonios.


No es en vano recordar que la juventud estudiantil constituye alrededor del 21 % del universo de los desparecidos.


Y si los lápices siguen escribiendo seguramente no es por una película exitosa o actos protocolares en cumplimiento de la memoria conmemorativa.


Si los lápices siguen escribiendo es porque las causas que impulsaron a aquellos pibes a la transgresión de no ser indiferentes y asumirse en la lucha por la belleza de una vida digna, son las que engendran el mundo actual.


Precisamente contra esas causas que han cristalizado en paradigmas de sistemática barbarie y brutalidad, salen a las calles a ponerle el cuerpo l@s jóvenes Latinoamericanos de hoy.


Sí, los lápices siguen escribiendo en la multitud generosa de los pañuelos verdes de mujeres y pibas que no se arredran ante la soberbia de los dinosaurios que se revuelven en su propia cloaca decadente cuando el pueblo defiende y conquista derechos.


Sí, los lápices siguen escribiendo de la mano de la lucha de una extendida vanguardia juvenil que enarbola la wilphala en defensa de nuestra madre tierra ante las depredadoras prácticas ecocidas de la global “Civilización de las ganancias”.


Sí, los lápices siguen escribiendo en cada juicio de lesa humanidad, en cada condena a un genocida, en cada nieto/a recuperados, en la lucha permanente por memoria, verdad y justicia que ha forjado la huella indeleble de una conciencia ética de los derechos humanos que ojalá pueda darle a la Argentina un horizonte de futuro donde abrigarnos.


En aquel setiembre del 76, bajo la oscura nocturnidad del terrorismo de estado los verdugos de la tortura y sus mandantes: las cúpulas militares empresariales y eclesiásticas no podrían imaginar en la cresta de su impune crueldad, que las caras de Claudia FALCONE, Francisco LÓPEZ MUNTANER, María Clara CIOCHINI, Horacio UNGARO, Daniel RACERO, Claudio de ACHA serían bandera.


Bandera de una memoria que atraviesa generaciones para honrar la verdad y la justicia de un Nunca Más que nutre su existencia en cada lucha del pueblo que no se rinde ante la adversidad


En esta época de incertidumbres y crisis, de violentas necedades que pretenden naturalizar el golpismo genocida. Aunque borren las huellas de las madres de las plazas, no podrán borrar jamás la historia de 30000 mil razones que nos parieron memoria con raíces resistentes.


A 45 años de aquella noche de los lápices, les decimos a los pibes de La Plata que levantaremos el boleto estudiantil como pañuelo blanco por siempre…y que por siempre gritaremos que No Pasarán… aunque “vuelvan a mostrar el rostro feroz de su existencia ahora convertida en presencia oscura”, aunque “quieran mantener el poder impune de la muerte del pasado en el presente” como escribiera Léon Rotzchiner cuando desaparecieron por segunda vez a Jorge Julio López.

No pasarán... porque todavía estamos, todavía luchamos, todavía cantamos, todavía soñamos.


A.P - Setiembre 2021

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