Quiroga y un cuento de terror: El almohadón de plumas
- Biblioteca Integral
- 18 ago 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 19 ago 2021
Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama.

Ilustración de Rodrigo Folgueira (Losada, 2008)
El almohadón de plumas es un cuento clásico de la literatura rioplatense, considerado una obra maestra del terror. Fue publicado en 1917 en el libro “Cuentos de amor de locura y de muerte”.
Al final de la publicación van a encontrar un enlace al cuento y al libro, una versión en video 360° y alguna yapa.
Los/as invitamos a sumergirse y ser testigos en esta historia de terror, que así comienza...
Durante tres meses -se habían casado en abril- vivieron una dicha especial.
Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.
La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso -frisos, columnas y estatuas de mármol- producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.
En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.
No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.
Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada.

Ilustración de Rodrigo Folgueira (Losada, 2008)
Un video 360° del cuento (9:34)...
Pueden seguir leyendo y/o descargar el cuento haciendo click acá.
Pueden descargar el libro Cuentos de amor de locura y de muerte en el Portal Educ.ar.
Más ilustraciones de Rodrigo Folgueira en su blog.
📚📖📘 ¡Que disfruten el cuento! ☕🧉🥐



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